Qué usos de la IA puede hacer un autor en su manuscrito sin cruzar líneas rojas

Una de las preguntas que más se repiten hoy entre autores no es si pueden usar inteligencia artificial, sino para qué pueden usarla y cuando no deberían. La respuesta seria no cabe en un sí o en un no. No existe una autorización general para “usar IA” en un artículo. Lo que existe es un marco cada vez más aceptado: autoría humana, responsabilidad humana, transparencia cuando el uso es sustantivo y restricciones claras en ámbitos especialmente sensibles como imágenes, datos, confidencialidad y revisión por pares.

El framework interactivo de Lluís Codina (https://www.perplexity.ai/apps/9d81f4a2-97e6-4854-9443-d259f4ff3a01) resulta útil precisamente porque ordena ese terreno, aunque el propio autor recuerda que es una herramienta orientativa y que la norma aplicable en cada caso sigue siendo la de la revista, la editorial, la institución o el programa académico correspondiente.

Primera línea roja: autoría, responsabilidad y declaración de uso

La IA no puede figurar como autora. No puede asumir responsabilidad por el trabajo, no puede responder por la integridad del contenido y no puede aprobar la versión final del manuscrito. Esa responsabilidad sigue recayendo por completo en las personas firmantes. Dicho de otro modo: la IA puede ser una herramienta, pero no un sujeto autoral.

¿Y cuál si es un uso aceptado sin declaración formal? La corrección ortográfica, gramatical o de estilo, siempre que no impliquen generación sustantiva de contenido y que el autor revise críticamente el resultado. En ese mismo espacio se sitúan los gestores bibliográficos y herramientas equivalentes de apoyo, que ayudan a organizar referencias pero no producen por sí mismas el contenido intelectual del artículo.

El problema empieza cuando la IA deja de pulir la forma y empieza a influir de manera sustantiva en el contenido. Si se utiliza para reescribir apartados completos, estructurar borradores, resumir literatura de forma sustantiva, identificar lagunas, formular objetivos o hipótesis, interpretar análisis o intervenir de forma significativa en el proceso de investigación, el uso debe declararse con transparencia. Las recomendaciones europeas insisten en que, cuando la herramienta influye de manera significativa, debe explicarse qué herramienta se ha usado, con qué versión, para qué propósito y de qué modo ha afectado al proceso. Algunas editoriales piden además una declaración específica en el manuscrito; Elsevier, por ejemplo, la sitúa antes de las referencias, mientras que en otros entornos esa información puede ir en Métodos o en Agradecimientos.

Aquí conviene aclarar que declarar el uso de IA no convierte automáticamente ese uso en admisible. Hay intervenciones que muchas políticas editoriales restringen o directamente no permiten aunque el autor las reconozca. Es el caso de la creación o alteración de imágenes y figuras con IA generativa, salvo excepciones muy concretas en las que la IA forma parte del propio método de investigación y el proceso puede describirse de manera reproducible. También es una mala idea tratar la salida de un sistema generativo como si fuera texto original listo para integrarse sin más en el manuscrito. La IA puede inspirar, sugerir o ayudar a reformular, pero no sustituye la aportación intelectual auténtica del autor.

Segunda línea roja: integridad

Otra zona crítica es la integridad científica. Las directrices europeas son explícitas al señalar que no debe utilizarse IA para falsificar, alterar o manipular datos originales. Además, recuerdan que estos sistemas pueden producir sesgos, alucinaciones e incluso referencias inventadas, por lo que la verificación humana no es opcional, sino obligatoria. En realidad, el principio rector es bastante simple: cuanto más influye la herramienta en el contenido, más alta debe ser la exigencia de comprobación crítica.

Tercera línea roja: confidencialidad y propiedad intelectual

La confidencialidad y la propiedad intelectual merecen un apartado aparte. Subir a una herramienta externa un manuscrito inédito, datos sensibles, imágenes no publicadas, prompts con información protegida o materiales de terceros puede generar problemas serios de privacidad, reutilización no autorizada y pérdida de control sobre el contenido. Las recomendaciones europeas y varias editoriales insisten en revisar las condiciones de uso, comprobar si el contenido puede reutilizarse para entrenamiento y evitar la carga de materiales confidenciales en sistemas externos sin garantías adecuadas. Este punto es todavía más estricto en revisión por pares: tanto Springer Nature como Elsevier indican que los manuscritos sometidos a revisión no deben cargarse en herramientas generativas públicas por razones de confidencialidad, derechos de autor e integridad del proceso editorial.

Realizado por C. Campos Asensio con Google Gemini

Consejo práctico a los autores

Para un autor, una regla práctica útil sería esta. Si la herramienta solo mejora la expresión y no altera el contenido intelectual, probablemente estás en una zona relativamente segura. Si contribuye de forma sustantiva a redactar, organizar, interpretar o decidir, debes declararlo. Y si afecta a datos, imágenes, material inédito, confidencialidad o evaluación de trabajos ajenos, conviene detenerse y revisar con mucho cuidado la política de la revista antes de continuar. Es una cuestión de integridad, trazabilidad y responsabilidad académica.

Una fórmula razonable para muchos casos no es esconder el uso de IA ni convertirlo en un reclamo, sino describirlo con sobriedad cuando haya sido relevante: herramienta utilizada, finalidad concreta, grado de intervención y revisión humana posterior. La buena práctica consiste en mantener al autor dentro del proceso, con pensamiento crítico, control de la versión final y responsabilidad plena sobre cada afirmación, cada dato y cada referencia.

Bibliografía

Codina L. Cómo saber si un uso de la IA en trabajos académicos es legítimo: framework interactivo [desarrollado con Perplexity] [Internet]. 2026 Feb 13 [citado 18 mar 2026]. Disponible en: lluiscodina.com.

Codina L. Uso ético y eficiente de la inteligencia artificial en trabajos académicos: Veritas e interacción crítica escalonada. BiD. 2025;55. doi:10.1344/bid2025.55.01. Disponible en: https://www.raco.cat/index.php/BiD/article/view/980000003803.

European Commission, Directorate-General for Research and Innovation. Living guidelines on the responsible use of generative AI in research. 2nd ed. Brussels: European Commission; 2025. Disponioble en: https://research-and-innovation.ec.europa.eu/document/download/2b6cf7e5-36ac-41cb-aab5-0d32050143dc_en?filename=ec_rtd_ai-guidelines.pdf

Bhavsar D, Duffy L, Jo H, Lokker C, Haynes R, Iorio A, et al. Policies on artificial intelligence chatbots among academic publishers: a cross-sectional audit. Res Integr Peer Rev. 2025;10:1. doi:10.1186/s41073-025-00158-y. Disponible en: https://link.springer.com/article/10.1186/s41073-025-00158-y

Elsevier. Generative AI policies for journals [Internet]. 2025 [citado 18 mar 2026]. Disponible en: https://www.elsevier.com/about/policies-and-standards/generative-ai-policies-for-journals

Springer Nature. AI for our communities [Internet]. [citado 18 mar 2026]. Disponible en: https://group.springernature.com/gp/group/ai/ai-guidance-for-our-researchers-and-communities

Taylor & Francis. Images and figures: AI, Large Language Models (LLMs) and figures or images [Internet]. [citado 18 mar 2026]. Disponible en: https://authorservices.taylorandfrancis.com/editorial-policies/.

El significado del orden de firma en las autorías múltiples (3 o más) de los trabajos científicos

El significado del orden de firma en las autorías múltiples (3 o más) de los trabajos científicos @biblioGETAFE

Lo primero que hay que decir es que no hay un criterio unificado existiendo las siguientes variantes (1):

  • SDC approach o «sequence-determines-credit» que considera que el orden de firma indica aportaciones decrecientes. El primer firmante es la persona que ha llevado a cabo la principal contribución al artículo.
  • FLAE approach o «first-last-author-emphasis» que considera de la misma importancia al primero y al último autor. El último lugar generalmente aparece el director, jefe del departamento o investigador senior con mayor currículum. El resto de los autores figuran en orden de contribución decreciente.
  • Otra opción es la norma de «equal contribution» (EC) en la que los autores usan el orden alfabético para reconocer contribuciones similares o para evitar disputas ante la falta de consenso en los grupos colaboradores.

No hay un criterio uniforme ni normalizado en el orden de firma de los autores en los manuscritos de autoría múltiple (3 o más)

Actualmente la mayoría de las revistas solicitan detallar la contribución de cada autor normalizando lo que se considera roles para la autoría de trabajos científicos y que hay que definir cuándo se manda el manuscrito. Es el Sistema CrediT (Contributor Roles Taxonomy) desarrollado con la intención de reconocer las contribuciones de los autores individuales, reducir las disputas de autor y facilitar la colaboración (2).

El Sistema CrediT (Contributor Roles Taxonomy) se ha desarrollado con la intención de reconocer las contribuciones de los autores individuales, reducir las disputas de autor y facilitar la colaboración entre estos.

El problema es importante dado que los diversos baremos para la adjudicación de jefaturas clínicas, las ofertas de empleo público, los baremos de carrera profesional, las agencias de evaluación de la actividad investigadora, oposiciones, etc., en las autorías múltiples da mayor reconocimiento si ha sido el primero, el último o el autor de correspondencia del manuscrito. E incluso podemos llevarnos la sorpresa de no dar ningún valor a partir del tercer firmante del artículo o libro.

La recomendación que nos da Lluis Codina (3) es que el criterio utilizado para determinar el orden de los autores debe decidirse por el grupo de autores antes de comenzar el trabajo. Esto nos evitará problemas futuros.

El criterio utilizado para determinar el orden de los autores debe decidirse por el grupo de autores antes de comenzar el trabajo. Esto nos evitará problemas futuros.

Bibliografía

  1. Tscharntke T, Hochberg ME, Rand TA, Resh VH, Krauss J. Author sequence and credit for contributions in multiauthored publications. PLoS Biol. 2007 Jan;5(1):e18. doi: 10.1371/journal.pbio.0050018.
  2. Allen L, O’Connell A, Kiermer V. How can we ensure visibility and diversity in research contributions? How the Contributor Role Taxonomy (CRediT) is helping the shift from authorship to contributorship. Learned Publishing. 2019;32:71-74. doi:10.1002/leap.1210
  3. Codina L. Artículos científicos: autoría y significado del orden de firma [Internet]. 2019 [consultado 8 Jun 2020]. Disponible en: https://www.lluiscodina.com/etica-publicacion-academica/#referencias