Cuando hablamos de revisiones de la literatura, es frecuente asumir que todas requieren una búsqueda exhaustiva en numerosas bases de datos. Sin embargo, la realidad metodológica es más compleja. La estrategia de búsqueda debe responder al objetivo de la revisión, a la pregunta de investigación, al tipo de evidencia que se pretende identificar y al uso previsto de los resultados.
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No busca del mismo modo quien pretende contextualizar un tema que quien necesita estimar la efectividad de una intervención, identificar lagunas de conocimiento o mantener actualizada una síntesis de evidencia. Aunque todas estas finalidades requieren localizar y seleccionar información, difieren en el grado de exhaustividad, la estructura de la búsqueda, las fuentes consultadas y los procedimientos de actualización.
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La tabla que acompaña esta entrada resume estas diferencias y muestra cómo cambian la planificación, las fuentes consultadas, la sensibilidad de la estrategia y el grado de reproducibilidad exigido.
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De la búsqueda narrativa a la búsqueda sistemática: distintos grados de estructuración y reproducibilidad
En una revisión narrativa, la selección de las fuentes suele depender en gran medida del criterio de los autores. La búsqueda puede ser flexible y no siempre se documenta de forma suficiente para que otras personas puedan reproducirla. Este enfoque puede resultar útil para introducir un tema, explicar conceptos o presentar una perspectiva experta, pero ofrece menos garantías frente al sesgo de selección.
La revisión integrativa requiere una búsqueda más planificada y transparente. Su particularidad es que puede reunir estudios cuantitativos y cualitativos, documentos teóricos y literatura gris. Por ello, debe contemplar fuentes y estrategias capaces de identificar diseños muy diferentes.
En el extremo de mayor estructuración se encuentra la revisión sistemática. Su búsqueda parte de una pregunta, formulada habitualmente mediante PICO u otro marco equivalente, y de unos criterios de elegibilidad establecidos previamente. Debe identificar de forma sistemática los estudios relevantes, combinar varias bases de datos y métodos complementarios —como la búsqueda de literatura gris, el rastreo de citas o la revisión de referencias— y documentar íntegramente las estrategias utilizadas. Cochrane subraya que la búsqueda debe ser sistemática, exhaustiva dentro de lo razonable y reproducible.

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Mapear la evidencia no es lo mismo que estimar un efecto
Una revisión de alcance o un mapa de evidencia pregunta, por ejemplo: «¿Qué evidencia existe, cómo se distribuye y qué lagunas presenta?». Una revisión de efectividad pregunta: «¿Cuál es el efecto de una intervención, comparada con una alternativa, sobre unos resultados determinados?».
La revisión de alcance o scoping review busca conocer qué evidencia existe, cómo se ha investigado un tema, qué conceptos se utilizan y dónde se encuentran las principales lagunas de conocimiento.
Su pregunta suele ser amplia y se estructura frecuentemente mediante el marco PCC: población, concepto y contexto. En las revisiones de alcance puede ser necesario ampliar la diversidad de fuentes y vocabularios para captar distintos diseños, contextos y formas de publicación. No pretende necesariamente calcular un efecto, sino elaborar un mapa descriptivo de la literatura disponible.
En las revisiones de efectividad, la búsqueda suele organizarse a partir de los conceptos de la pregunta y debe optimizar la identificación de los diseños de estudio elegibles sin introducir restricciones injustificadas.
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Cuando cambia la unidad de análisis, cambia también la búsqueda
La unidad de análisis es el tipo de objeto que la revisión pretende localizar y sintetizar: estudios primarios, revisiones, documentos, conceptos, intervenciones, experiencias, políticas o conjuntos de evidencia. Cuando cambia la unidad de análisis, cambian también las fuentes de información, los términos de búsqueda, los criterios de elegibilidad y los procedimientos de selección.
En una revisión paraguas, los documentos que se buscan no son estudios primarios, sino revisiones sistemáticas y metaanálisis. Esto obliga a emplear términos y filtros específicos para identificar síntesis de evidencia y a consultar recursos especializados. Además, debe prestarse atención al posible solapamiento de estudios primarios entre las revisiones incluidas.
Las síntesis cualitativas buscan experiencias, percepciones, significados y fenómenos humanos. La recuperación puede resultar especialmente compleja porque los estudios cualitativos presentan una terminología variable y una indexación menos consistente. Por ello, suelen combinarse bases de datos biomédicas y sociales —como MEDLINE, CINAHL o PsycINFO— con rastreo de referencias, búsqueda de citas, literatura gris y consulta a expertos.

En las revisiones de métodos mixtos deben localizarse simultáneamente evidencias cuantitativas y cualitativas. Puede diseñarse una búsqueda amplia y sensible para ambos componentes o desarrollar estrategias independientes que posteriormente confluyan en una síntesis integrada o segregada.
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Revisiones rápidas y revisiones vivas: dos modalidades de ejecución y actualización
Conviene diferenciar los tipos de revisión de sus modalidades de ejecución. Las revisiones rápidas y las revisiones vivas pueden entenderse como modalidades de ejecución y actualización de una revisión. No son categorías definidas por el tema estudiado, sino enfoques relacionados con el tiempo disponible, la frecuencia de actualización y la organización del proceso de revisión.
Las revisiones rápidas responden a la necesidad de producir una síntesis en un plazo limitado. Para ello, pueden simplificar determinados procedimientos de la revisión, como el número de fuentes consultadas, la amplitud de la búsqueda, la selección por duplicado, la extracción de datos o ciertos procesos de síntesis. Estas decisiones deben estar justificadas, documentadas y acompañadas de una valoración de sus posibles efectos sobre la exhaustividad y el riesgo de sesgo.
Las revisiones vivas, por el contrario, se diseñan para mantenerse actualizadas. Parten de una revisión sistemática y establecen mecanismos periódicos o continuos para identificar nueva evidencia, evaluarla e incorporarla cuando pueda modificar las conclusiones. La automatización puede facilitar la vigilancia y la priorización de registros, pero no sustituye la supervisión metodológica. Una revisión viva debe mantener los estándares metodológicos de la revisión sistemática de la que parte.
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Una búsqueda adecuada es la que responde al propósito de la revisión
No existe una única estrategia válida para todas las revisiones. La búsqueda debe diseñarse en función de la pregunta, el propósito de la síntesis, la unidad de análisis, los criterios de elegibilidad, los recursos disponibles y la necesidad de actualización.
La búsqueda debe diseñarse teniendo en cuenta:

En definitiva, una búsqueda de calidad no es necesariamente la que recupera más referencias, sino la que identifica de forma suficientemente completa y reproducible la evidencia pertinente para responder a la pregunta planteada. Sus decisiones, limitaciones y posibles sesgos deben quedar documentados con transparencia.
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Referencias
- Aromataris E, Lockwood C, Porritt K, Pilla B, Jordan Z, editores. JBI Manual for Evidence Synthesis. JBI; 2024. doi:10.46658/JBIMES-24-01.
- Higgins JPT, Thomas J, Chandler J, Cumpston M, Li T, Page MJ, et al., editores. Cochrane Handbook for Systematic Reviews of Interventions. Version 6.5. Cochrane; 2024.
- Garritty C, Hamel C, Trivella M, Gartlehner G, Nussbaumer-Streit B, Devane D, et al. Updated recommendations for the Cochrane rapid review methods guidance for rapid reviews of effectiveness. BMJ. 2024;384:e076335. doi:10.1136/bmj-2023-076335.
- Synnot A. Updated guidance for Cochrane living systematic reviews. Cochrane Methods; 2020.
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